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lunes, 10 de diciembre de 2018

Fundación MAPFRE busca redescubrir el Mediterráneo

diciembre 10, 2018

En el Paseo de Recoletos (Madrid) se albergan grandes obras pictóricas afincadas en una pequeña sala. Joaquín Sorolla, Pablo Picasso, Hermen Anglada Camarasa, Claude Monet, Paul Signac, entre otros referentes artísticos conviven entre las mismas cuatro paredes, representados a través de sus características pinceladas, colores y formas. No son todos coetáneos, diferentes épocas, distintos países y dispares movimientos, pero comparten una pasión: el arte.

Por este motivo la Fundación Mapfre abre sus puertas a la exposición “Redescubriendo el Mediterráneo”. Eso sí, de manera temporal pues el 13 de enero del 2019 clausura. Esta muestra pictórica ha sido posible gracias a las decenas de prestadores que han cedido sus pequeños tesoros, como: el Museo Reina Sofía, Museo National Picasso-Paris, Museo Matisse Nice…


Esta galería pictórica forma parte de la iniciativa promovida por el Museo National Picasso-París, que se lleva desarrollando desde el año 2017, en la que Marie-Paule Vial y Pablo Jiménez Burillo ejercen de los comisarios.

Sin duda, uno de los principales motivos, para que estos museos se unan, es hacer llegar el arte a la sociedad. Comparten un mismo fin, la divulgación artística. Cambiar exposiciones, ganar difusión y obtener un mayor prestigio.

El pilar común que tenían estos artistas era el mar mediterráneo. Este extenso espacio natural, era su fuente de inspiración. Sentados en sus talleres, en los paseos…observaban como esta marea se extiende hasta los límites visibles. Esa calma, que sentían en sus paseos, queda retratada en las distintas esculturas y cuadros de esta curiosa colección.

Distintos artistas, de distintos lugares atraídos ante la misma idea. Un punto en común que todos quisieron tenerlo reflejado, a través de la brillantez o la luz. La exposición está dividida por los países de los autores: España, Francia, Italia e incluso hay espacio para quedar retratada la rivalidad entre Picasso y Matisse.


No es necesario poseer unos conocimientos de arte previos, tan sólo mostrarse predispuesto a disfrutar, pues para los más ávidos de conocimientos la Fundación Mapfre realizó una serie de conferencias, abarcaba el periodo del 12 al 22 de noviembre, en ellas participaron diversos y notorios expertos nacionales que explican y dan sentido a las distintas hipótesis.

La propia Fundación afirma que tan sólo busca crear un recorrido por la trayectoria de estos grandes artistas. Además, también cuenta con sus correspondientes visitas guiadas. Una oportunidad única a un precio asequible (los lunes son gratuitos y, el resto de los días apenas roza los tres euros). Se convierte en una oportunidad única de poder ver obras expuestas de otros países y disfrutar de ellas.




jueves, 1 de noviembre de 2018

El arte y la sociedad de consumo

noviembre 01, 2018

La Fundación Canal se sumerge en el siglo XX de la mano del artista contemporáneo, Roy Lichtenstein, hasta el 5 de enero del 2019. A lo largo de la sala, el espectador puede conocer las diferentes motivaciones que llevaron al artista a crear sus conocidos carteles: desde fotografías hasta emblemáticas obras de arte. Así, durante unos meses la sala recoge a uno de los máximos exponentes del arte contemporáneo, también conocido como Pop art.

Gran parte de las obras expuestas provienen del Museum für Kunst und Gewerbe de Hamburgo (MK&G), junto a otras donaciones temporales, que conforman un total de 76 carteles en las que el autor expresa su modo de ver el mundo. Lichenstein se basa en la propia sociedad para generar una crítica de lo que ve. De esta forma, la cultura de masas se transforma en escenas de cine, cómic o revistas.

Sus obras colgadas entre vallas y paredes de las ciudades anglosajonas como Londres o Nueva York han sido todo un referente. Tal vez, por esto, la exposición intenta recrear ese panorama. Para ello, vallas corrientes o de construcción decoran la sala. Logrando recrear la situación o el estado inicial en el que se encontraban o lucían estos icónicos carteles.

Seis secciones temáticas ( algunas de ellas ocultas y señalizadas, tan sólo, con una pegatina en la pared) conforman esta presentación: Carteles para exposiciones en museos (imitación de obras importantes como el Guggenheim o el Tate Gallery), Carteles para exposiciones en galerías de arte ( se recogen las obras promocionales de sus propias exposiciones), Carteles creados por museo con consentimiento del artista ( se pueden observar la unión entre el mundo editorial y el diseño gráfico) o Carteles para acontecimientos culturales (carteles elaborados con la finalidad de dar a conocer distintas celebraciones), entre otras.

La exhibición de carácter gratuito deja al espectador con un sabor agridulce.  Con el afán de mostrar un aire urbano en la propia exposición, recreando los orígenes de las obras de Lichtenstein, acaba provocando que el público se pierda entre sus pasadizos., mezclando diversas secciones por puro error.  Información pegada a las vallas, cual pegatinas, que lejos de invitar al público a su lectura, acaban provocando que el espectador mire hacia otro lado.

Pasadizos estrechos que lejos de convertir más intimista el espacio, provoca un desasosiego entre el ir y venir de las personas, dando como resultado que las personas avancen deprisa a trompicones, y que apenas posen su mirada en las obras más de cinco segundos. Tal vez, ese sea el resultado que buscan, movimiento.

Al gozar de una entrada gratuita y un aforo limitado, pronto se organiza una larga cola de personas (producto también de una lluvia incansable) que esperan matar el tiempo unos minutos. Desde mi punto de vista, una exposición que pasa sin pena y sin gloria. Aunque, para gustos los colores, tal vez a ti te acabe conmoviendo.

lunes, 29 de octubre de 2018

DISNEY al desnudo

octubre 29, 2018
La factoría Disney ha formado parte de la infancia de la mayoría de los niños. Polvos mágicos, esperanza y amor son los tres ingredientes que han estado siempre presente en las producciones cinematográficas del estudio, pero… ¿De dónde salía esta desbordante inspiración de estas películas? ¿Cómo eran los guiones tradicionales? ¿Y los bocetos? Todas estas preguntas obtienen una respuesta en la exposición titulada Disney: El arte de contar historias, disponible hasta el 4 de noviembre en el CaixaForum de Madrid.
La galería, que abarca más de ochenta años de historia, se encuentra condensada en cinco pequeñas secciones. Señaladas por los colores de las falsas paredes (azul (claro y oscuro), verde, morado, rojo.

En estos apartados se pueden ver dibujos/bocetos originales, pequeños fragmentos de las películas, guiones, e incluso un pequeño castillo como zona de recreo para los más pequeños.

Así entre mitos, cuentos típicos del Oeste de los Estados Unidos, los cuentos de hadas, bosques o fábulas…la galería acaba contando con 215 piezas exclusivas.

La exposición, que ha contado con un gran equipo de marketing, te prepara como si de un momento a otro fueras a cruzar el palacio de Disney. No obstante, pronto empiezas a mirar la salida constantemente. Porque la libertad de movimiento que ofrece, acaba fomentando la confusión.  “No se permiten las fotografías, no se permiten los vídeos”, esas son las palabras que recibes al dar el pase de entrada. No es engaño, es impresionante ver los bocetos, anotaciones, tachones...pero es sólo eso.

Promete mucho y, sin duda, será todo un acierto si esperas ver películas como: “Los tres cerditos” o “El saltamontes y las hormigas”, pero escaso si realmente buscas ver bocetos de los grandes clásicos como: “Alicia en el país de las maravillas”, “Fantasía” o "Cenicienta", entre otros. Escaso por no decir inexistente.

No obstante, encontramos que el fenómeno Frozen irrumpe en la exposición siendo, tal vez, lo único conocido por los más pequeños. Al lado de los bocetos, de los guiones, o mismo en la reproducción de los fragmentos de las películas… la información que lo acompaña es raquítica. Un título (en inglés y castellano) y un año, sólo eso.

Por decir algo positivo, algunos de los bocetos o extractos de guiones, que cuenta con con anotaciones (sobre todo de la película Hércules), son impresionantes. No puedes dejar de pensar en la maestría que los dibujantes presentan en cada trazo. Despertando en el individuo una envidia sana. Deseando, un momento, volver a la infancia para ver, por primera vez, de nuevo esos trazos.

sábado, 20 de octubre de 2018

World Press Photo: un espacio para la empatía e hipocresía

octubre 20, 2018

Silencio. Los carteles que ruegan a la multitud permanecer en ese estado, cuelgan de las paredes de la sede del colegio oficial de arquitectos de Madrid. Donde una vez más alberga, entre sus dominios, las 146 fotografías premiadas en el World Press Photo 2018. La exposición organizada por la Fundación Photographic Social Vision bajo el lema: “Ver para creer”, estará vigente desde el 5 de octubre hasta el 4 de noviembre.

La progresión que ha tenido este concurso ha sido paulatina. De una pequeña exposición pública en 1955 a un certamen de prestigio mundial.  Se convierte así en uno de los premios más codiciosos en el mundo del fotoperiodismo. Como reflejan las casi 73.000 instantáneas enviadas.

Todas las fotos galardonadas tienen un punto en común; no es la técnica, no es el enfoque, no es el color… sino la capacidad de proporcionar al público una posición crítica consigo mismo, producto de la observación y de la información mostrada junto a cada fotografía, junto a grandes dosis de empatía y un poco de hipocresía, porque mientras al individuo se le eriza el pelo no puede evitar reprimir un pequeño suspiro de alivio, al fin y al cabo, no vive esa situación. El humano se convierte así en un títere, que participa en la función cómodamente mientras otro mueve sus hilos.

En esta ocasión, es el fotoperiodista quién busca a través de sus instantáneas cortar los hilos para mostrar la realidad. Eso fue lo que debió pensar Ronaldo Schemidt antes de accionar el disparador de su cámara, dejando retratado para la eternidad a José Víctor Salazar, un joven que se encontraba envuelto en llamas a sus 28 años, víctima de una manifestación contra el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela; logrando no sólo conquistar al jurado, sino también el premio, con tan sólo un clic, un microsegundo queda retratado para siempre.
Ronaldo Schemidt - Crisis de Venezuela
Una galería que roza el sensacionalismo, pero ¿qué no lo es? Se busca conmover al espectador, sí, pero es parte de la denuncia social. Porque en un instante pueden quedar retratadas situaciones únicas e inigualables; que hasta que no se ven, no se comprenden. El periodista por regla general narra desgracias, da voz a personas que no tienen esa oportunidad, cuenta lo que sucede alrededor del mundo, le otorga importancia, pero una fotografía puede cambiar la visión de los individuos más fácilmente. Cientos de píxeles que se transforman en mucho más. Al fin y al cabo, ver para creer.

Corey Arnold- Dumpster Diver
La exposición permite al visitante reflexionar sobre lo que está ocurriendo en el mundo. Necesario para concienciar al público en la actualidad. Las instantáneas otorgan un rostro a los niños maltratados o un espacio a la desesperación de las águilas calvas que buscan alimento entre grandes contenedores de plástico alejándose de su propio hábitat. También, a la humillación de las mujeres engañadas y arrastradas a la prostitución, para poder aliviar así el eco que se oye en su vientre. Y más, mucho más, en esos escasos noventa metros que se convierte temporalmente en el hogar de estas fotografías.  Logrando algo inaudito en los últimos años: sensibilizar sobre el daño que se ejerce en el medio ambiente, la cultura, o los problemas sociales. Originando, sin necesidad de carteles, una única y deliciosa armonía de respiraciones en la sala.

sábado, 13 de octubre de 2018

Cuando Madrid era un plató de cine americano

octubre 13, 2018
La exposición titulada “Mad about Hollywood” nos sumerge en la década de los cincuenta, sesenta y setenta a través de 148 instantáneas. En estas fotografías, expuestas en la Sala Águila (Calle Ramírez de Prado,3) de Madrid, se puede contemplar a las grandes estrellas estadounidenses pisando la capital.